EL GRUP

Cuando el sol iluminaba y lucía con todo su esplendor y su fuerza, nació esta aventura. Parecia como si el astro rey con toda su poder nos impulsara hacia adelante. Fue en Junio cuando se alumbró este sueño.

El Grupo de Teatre el Cresol, nacía, como nacen todas las cosas, con pasos titubeantes como los del niño, pero osado y sin miedo al peligro ni al ridículo.

Ese pequeño milagro comenzó en 1992 en las fiestas del Grao. Por primera vez subíamos a un escenario, era estrecho, y tuvimos que ir por el pueblo buscando maderos para poder ensancharlo más.

Dos sainetes: La Xala i Zels de Novençà fueron las obras que sirvieron de presentación de aquel grupo que comenzaba su andadura, más de 20 años ya….

El año 1994 empezamos nuestro primer periplo. Con este par de sainetes fuimos a Catí, Albocàsser, Torre Embessora  y Artana, fue una bonita experiencia que nos enriqueció en el oficio; actuamos en plazas, calles, almacenes, con público atento unas veces, cenando y hablando otras, con toda clase de ruidos que requerían de los actores la máxima concentración….Momentos inolvidables que curten a cualquiera como actor. Posteriormente cuando actuamos en verdaderos teatros comprendimos y agradecimos lo importante que es verse en las situaciones mas duras, y cuanta confianza y solidez nos había dado.

1995 fue año muy especial para la consolidación del Grupo, pues entramos por primera vez en los dos grandes eventos teatrales de nuestra ciudad: El ciclo Castelló a Escena y en las Fiestas de la Magdalena. Desde entonces no hemos dejado de participar en dichas celebraciones.

Estrenamos con “La Molinera de Arcos”, una comedia en tres actos de Alejandro Casona, un autor al que a lo largo del tiempo hemos escogido varias veces. Esta obra hizó reir a la gente, y nos concedió el beneplácito del resto de colectivos del ciclo, reconociendo el trabajo y buen hacer de los participantes.

Vino en el año 1996 la puesta en escena de una de las obras que con mas cariño recordamos, una obra con una fuerza y dificultad interpretativa digna de elogio, “La Barca sin pescador”. Los actores hicieron gala de sus dotes en esta pieza casoniana que impactó al público asistente.

Después de esto volviendo la vista atrás solo surge una palabra, llena de nostalgia y recuerdo:

Gracias a tod@s los que habeís hecho realidad este milagro.

Y con los ojos vueltos hacia adelante decirse: Adelante, 20 años no son nada. Hemos aprendido que los años no importan, que la juventud o la vejez no están en el cuerpo.

Mientras en el alma tengamos sueños que plasmar, ganas de ir más lejos, de hacer más cosas, de vivir nuevos retos, de hacer teatro, no sólo para divertir, sino para aprender y enseñar a través de él, que nos sirva de herramienta para conseguir una vida cada vez mejor, mientras tengamos la voluntad y la fuerza de seguir luchando y lo hagamos con una sonrisa en los labios.

Jamás nos llamemos viejos, sino eternamente jóvenes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s